| Profil de Taller de proye...TALLER DISEÑO PhotosBlogListes | Aide |
|
|
16 mars PEATONES.........Ciudades para un Futuro más Sostenible Búsqueda | Buenas Prácticas | Documentos | Boletín CF+S | Novedades | Convocatorias | Sobre la Biblioteca | Buzón/Mailbox
Elogio y censura de la peatonalización de los centros históricos [1] Alfonso Sanz Alduán Burgos (España), enero de 1998.
El primer concepto que suele salir a colación cuando se habla de accesibilidad y movilidad en los centros históricos es el de la peatonalización. En realidad se trata de una fórmula tan generalizada que se ha convertido casi en un equipamiento normalizado de las ciudades europeas. Rolf Monheim, un clásico del estudio de las zonas peatonales alemanas dijo al respecto: «una ciudad sin áreas peatonales representativas parece ahora desesperadamente anticuada». Para los visitantes y en especial el turismo extranjero, la zona peatonal se ha convertido en un remanso de normalización que facilita su estancia al mismo tiempo que la aculturiza. Sin embargo, hablar de las peatonalizaciones sigue teniendo enjundia en la medida en que sus virtudes y defectos permiten con facilidad saltar rápidamente a consideraciones más generales sobre el tráfico y el urbanismo de los centros históricos. Se pretende en consecuencia presentar aquí un breve marco teórico de las peatonalizaciones y, más en general, de las políticas de tráfico en los centros históricos, que posteriormente será enriquecido por los ejemplos prácticos presentados en otras ponencias. El conceptoLa peatonalización está asociada en el imaginario colectivo al cierre de las calles de los centros urbanos al tráfico motorizado privado. De hecho se podría definir a las calles y zonas peatonales como aquellos espacios exclusivos para los viandantes creados a partir de vías anteriormente destinadas a todo tipo de vehículos. La peatonalización es una técnica muy antigua, casi tanto como la presencia numerosa de automóviles en las ciudades. Las primeras referencias de calles cerradas al tráfico motorizado se encuentran en los centros de varias ciudades estadounidenses durante los años veinte, justo en el momento en que aparecen espacios urbanos en los cuales las densidades de los flujos peatonales y de vehículos son incompatibles. Las peatonalizaciones se han presentado desde entonces en una gran variedad de fórmulas que atienden a distintos propósitos, desde las que únicamente se dedican a resolver puntualmente el conflicto entre peatones y vehículos, a las que buscan un nuevo modelo de accesibilidad y movilidad para el conjunto urbano. Los objetivosEl objetivo principal suele ser el de resolver la contradicción entre un viario no pensado para el automóvil y un tráfico masivo de éstos. Aunque no se explicite, se trata de resolver un problema de congestión circulatoria cuyas causas muchas veces se achacan paradójicamente a quienes resultan más perjudicados, los peatones; hay demasiados peatones para que quepan los coches o para expulsarles sin reparos. En ocasiones, el objetivo principal circulatorio se completa con otros de tipo ambiental (disminución de la contaminación y el ruido) o de seguridad (disminución de la accidentalidad). Y frente a las clásicas reticencias de algunos sectores del comercio, también existe el modelo (con las zonas peatonales alemanas a la cabeza) cuyo objetivo esencial es de tipo comercial, es decir, la configuración de un espacio propicio al comercio, capaz incluso de competir con las grandes superficies comerciales periféricas. Son menos y más recientes los ejemplos de peatonalizaciones cuyo objetivo, más allá de las declaraciones, es contribuir a devolver la ciudad al peatón, formando por tanto parte de un paquete amplio de medidas urbanísticas y de tráfico orientadas a tal fin. Las formasSe puede comprender por consiguiente que, ante la variedad de objetivos y circunstancias urbanísticas, se derivan también multiplicidad de formas de la peatonalización: tamaño (hay desde áreas peatonales pequeñas hasta áreas de enorme extensión), morfología (ejes, redes, zonas), accesibilidad motorizada (pública y privada), actividades y usos del suelo. Esa multiplicidad de formas de peatonalización concluye en la configuración de varias imágenes polarizadas de los centros históricos peatonalizados. Se puede así encontrar un centro histórico para el turista (la ciudad-museo), un centro histórico para el comprador (la ciudad-hipermercado), un centro histórico para las instituciones oficiales (la ciudad del poder político), un centro histórico para la diversión nocturna (la ciudad-bar). Lo que es más difícil es encontrar ejemplos cercanos de centros históricos para vivir, es decir en los que convivan la residencia con el comercio, las oficinas con los talleres, los espacios libres para el juego con los monumentos, los niños con los viejos, los funcionarios con los obreros, los vecinos con los compradores. Las consecuenciasA partir de esas imágenes polares de las peatonalizaciones es posible empezar a entender algunos de sus resultados que, como se verá, pueden sintetizarse bajo la idea de la ambivalencia. En efecto, las consecuencias de la creación de este tipo de calles han sido analizadas en numerosos documentos, tanto desde el punto de vista de sus efectos positivos como de los negativos. Entre los positivos se encuentran la disminución del ruido, la contaminación y la accidentabilidad local, el reforzamiento de ciertas actividades comerciales o turísticas y, sobre todo, la revitalización del centro y su recuperación para los peatones como elemento clave de la identidad urbana. Las consecuencias indeseables también han sido largamente documentadas: las peatonalizaciones contribuyen a producir cambios en los usos del suelo, en particular pueden producir la expulsión de usos residenciales, la modificación y especialización de las tipologías comercial y residencial; y, en ausencia de políticas generales de tráfico, significan el desplazamiento de los conflictos hacia los bordes del área peatonalizada. Las políticas que se ocultan tras las peatonalizacionesHay que advertir, sin embargo, que buena parte de esos efectos negativos no suelen ser consecuencia de las peatonalizaciones en sí mismas, sino que están sobre todo encadenados a políticas de mayor rango relativas a los usos del suelo y las edificaciones, a las políticas de rehabilitación del patrimonio edificado o a las políticas de vivienda (alquiler y construcción). Por ejemplo, todas esas políticas pueden evitar o abrir el camino para que la población tradicional de un centro histórico y el comercio asociado a la misma sean sustituidos por oficinas y comercio especializado, independientemente de que las calles se hayan peatonalizado o sigan contando con circulación vehicular. Desde el punto de vista de las consecuencias para la circulación, las calles peatonales no deben asociarse necesariamente a un cambio en la política y en la planificación del transporte en favor del peatón y de la restricción del vehículo privado. Sobre todo en las primeras décadas de su creación, las peatonalizaciones formaron parte de una transformación de los centros urbanos apoyada fundamentalmente en la creación de anillos y otras vías de acceso para los vehículos motorizados y en la construcción de aparcamientos de automóviles, subterráneos o no. Sólo en algunos casos se puso el énfasis en la creación de una potente red de transporte colectivo para dar acceso a la zona peatonal. De ese modo, muchas veces el carácter aislado de las medidas de peatonalización ligadas al comercio o al turismo, sus efectos perversos sobre los usos del suelo y su asociación a incrementos de la accesibilidad motorizada, se tradujeron en la disuasión de los desplazamientos a pie de acceso a las propias áreas transformadas, contrapesando las ventajas comparativas que los viandantes adquirían en ellas. Por esa razón, los efectos positivos de las zonas peatonales han estado sobre todo en el campo de la pedagogía urbana o de la cultura de las ciudades; más que por sus resultados en la reducción general de la circulación, su capacidad de cambio positivo puede encontrarse en la rotundidad con la que muestran los beneficios de la supresión del automóvil en ciertas circunstancias. Se trata, en definitiva, de un terreno de ejemplos útiles en el necesario cambio cultural que requiere y suscita la sostenibilidad en materia de tráfico, ya que permite el redescubrimiento de las calles y plazas como espacios públicos idóneos para esa riqueza de facetas que constituye la vida cotidiana: «el área peatonal se ha convertido en un importante lugar de aprendizaje de la vida urbana», dice también Rolf Monheim. Cuando se desvían las responsabilidades de los problemas de los centros históricos hacia la peatonalización se incurre en un error doble; por un lado, se sacan del centro de la discusión las políticas urbanísticas básicas y, por otro, se corre el riesgo de eludir las raíces más profundas de la contradicción entre automóvil y ciudad y de obviar el sistema de necesidades y demandas de la población. Hoy no se puede afrontar la renovación de un casco histórico sin tener en cuenta los cambios sufridos en el sistema de necesidades sociales (de mayor o menor arraigo, de mayor o menor flexibilidad, de mayor o menor coherencia con la sostenibilidad). Hace falta comprender la configuración y los márgenes de maniobra del sistema de necesidades dominante (tipología, tamaño y dotaciones de las viviendas, parques y espacios libres, equipamientos, etc). En ese contexto han de encajarse las necesidades de movilidad y de accesibilidad y, en particular, las necesidades del uso del automóvil sobre las que se construyen los discursos y justificaciones del incremento de las infraestructuras (nuevas vías y aparcamientos). Las alternativasSe pueden seguir haciendo peatonalizaciones en el sentido convencional de resolver la contradicción espacial entre los vehículos y el viario existente; se cosecharán los resultados ambivalentes más arriba señalados. Pero, con la infinita experiencia acumulada en la casi totalidad de las ciudades del mundo rico, parece llegada la hora de plantear el tráfico en los cascos históricos con más amplitud de miras, formando parte de una estrategia global vinculada a la revisión del uso generalizado e indiscriminado del automóvil privado en la ciudad. Esas estrategias suelen denominarse como de moderación del tráfico, es decir, de reducción del número y de la velocidad de los automóviles. En aras de la habitabilidad y de la sostenibilidad se requiere una transformación en múltiples frentes: en la disuasión del automóvil y en la promoción de los medios alternativos tales como los peatones, los ciclistas y el transporte colectivo. Una transformación que atienda tanto al centro como a la ciudad nueva, pues el conjunto histórico no vive sin la ciudad nueva y viceversa; para recuperar la ciudad histórica es imprescindible, entre otras mil cosas, recuperar la ciudad nueva y sus vínculos físicos, funcionales y culturales con la antigua. Para ello parece conveniente reemplazar el papel central que jugaban las peatonalizaciones en otras fases de la historia urbana con al menos los dos siguientes instrumentos: la creación de una red peatonal o de itinerarios peatonales (sin descartar las calles peatonales allí donde realmente no quepan los automóviles) y la amortiguación o templado de la velocidad del tráfico. El concepto de itinerario peatonal como conjunto de diferentes tipos de vías pensadas también para los que caminan, con mayor o menor protección y atractivo para el viandante en cada una de ellas, y articuladas con distintos dispositivos, cómodos y seguros, para la mezcla y el cruce con el resto de los medios de transporte. La protección del peatón a partir del concepto de itinerario peatonal apunta directamente a la moderación del tráfico, pues por un lado favorece el trasvase de viajes motorizados a viajes andando y, por otro, tiende a reducir la velocidad de los vehículos, ya que la seguridad y comodidad de las vías y cruces que constituyen los itinerarios peatonales así lo exigen. Sin embargo, las ventajas de extensión, generalización y flexibilidad que aportan los itinerarios peatonales son, paradójicamente, las causas de su todavía escasa aplicación. Los cientos de mejoras de pequeña escala que constituyen un itinerario peatonal requieren un esfuerzo global superior al que hace falta para crear con un solo proyecto una calle peatonal; requieren, sobre todo, un esfuerzo continuado y sistemático a lo largo del tiempo por parte de las administraciones correspondientes. Frente a los resultados casi siempre llamativos de las zonas peatonales, los itinerarios peatonales penetran suavemente en el modo de vida y en las pautas de desplazamiento de los ciudadanos, lo que reduce su impacto inmediato ante la opinión pública y su rentabilización política. Por último, hay que señalar la importancia de aplicar también en los centros históricos un conjunto de técnicas destinadas a la amortiguación de la velocidad de los vehículos. La velocidad se muestra cada vez con mayor nitidez como un factor disuasorio de la habitabilidad, especialmente en lugares como los centros urbanos en los que no es posible ni deseable la segregación de las circulaciones diversas que componen el tráfico. El dominio del espacio público por parte de los vehículos a motor se ejerce a través del número pero también de la velocidad. La reducción general de la velocidad de circulación a 30 km/h en los centros históricos y la creación, también en ellos, de enclaves y áreas de coexistencia de tráficos, con velocidades máximas de 15-20 km/h, es un camino ya explorado ampliamente en otros países y que puede ser muy fructífero como complemento de las peatonalizaciones ya realizadas en las ciudades españolas. En conclusión, se trataría de romper los límites que muchas veces se establecen en los debates sobre las peatonalizaciones de los centros históricos. En lugar de centrarse obsesivamente en las ventajas o en los inconvenientes de las áreas peatonales, lo que aquí se propone es abrir la perspectiva hacia las políticas más de fondo que explican las transformaciones de los centros históricos. Incluso en el caso de las políticas de tráfico, la peatonalización debe convertirse en un mero punto de partida para adentrarse en la consideración general de las necesidades de movilidad y accesibilidad y en la compatibilidad entre el automóvil y la ciudad.
Notas[1]: Edición original en: Begoña Bernal (coord) (1999) Ciudad histórica y calidad de vida Servicio de Publicaciones de la Universidad de Burgos a partir del seminario celebrado en Burgos del 19 al 21 de enero de 1998, organizado por la Universidad de Burgos y la Fundación La Caixa 11 mars La movida bicicletaTendencia
CATEGORIAS: Europa · Sostenibilidad · Medio Ambiente · Transporte TAGS:
alemaniaareas centralesbicicletacalidad de vida
Cada vez va a ser mas difícil andar en auto en los centros urbanos y vamos a tener que olvidarnos de circular por calles despejadas porque va a ser caro y desagradable. Si o si, en algún momento vamos a tener que bajarnos del auto y estacionarlo para caminar, tomar el transporte público o mejor aún, una bicicleta. Y que mejor que un sistema integrado como el que está en funcionamiento hace un tiempo en Alemania y que les permite combinar el uso de la bicicleta con otros medios de transporte. Se llaman “Call a Bike” y son bicicletas que las desbloqueas llamando desde tu celular a una central. Es decir, te encuentras con una, la desbloqueas, pedaleas a tu destino y la dejas luego de llamar nuevamente a la central. La ventaja es que no tienes que buscar un dispensador de bicicletas sino que la tomas y la dejas en cualquier parte del centro de la ciudad. Están en todos lados y si no encuentras una, llamas y te indican donde está la mas cercana. Es una iniciativa de la empresa Alemana de ferrocarriles Deutsche Bahn y su uso en algunas ciudades es gratis por los primeros treinta minutos o su costo parte desde los €0.06 el minuto ($43 pesos). Algunos detalles a continuación…
La caja metálica tiene bajo una tapa una pantalla táctil donde se ingresa el código que entregan en la central.
Un sistema mecánico desbloquea la rueda trasera. 8 mars David Chipperfield Architects x Fredy MassadDocumento: La corrección de las formasPor Fredy Massad y Alicia Guerrero. 7 mars PARQUE EXPLORA MEDELLIN
BIBLIOTECA MEDELLIN COLOMBIA19
Feb 2008 CATEGORIAS: Museos y Bibliotecas · Obra de la Semana TAGS:
colombia estructura metálicamontañapaisajepiedra
Arquitecto: Giancarlo Mazzanti
El borde en montaña de la ciudad se compone de una intrincada red de senderos producto del desplazamiento en una topografía y de residuos de espacio verde como consecuencia de la imposibilidad de construir en ella, esta red funciona como pequeños lugares de encuentro. Se busca potenciar los lugares de encuentro y amarrar la red de espacios públicos propuestos a manera de un gran “muelle” urbano que sirve como balcón hacia la ciudad, conectando el proyecto, los miradores desarrollados por la EDU y la estación del metro cable para así aumentar la cantidad de conectividades urbanas y lugares de encuentro en la ciudad.
El proyecto plantea la construcción de una serie de tres volúmenes que se posan en el risco, ROCAS ARTIFICIALES, de esta manera se relacionan con la geografía, la forma del edificio tiene que ver con las grades rocas en las cimas de las montañas, rocas que se iluminan para crear una imagen que sirva como símbolo de la ciudad y potencie el desarrollo urbano y la actividad pública de la zona. El proyecto es una secuencia de rocas habitables que buscan ser visibles desde el valle como símbolo de ciudad. Un paisaje que redefine la estructura plegada de la montaña como forma y espacio, de ahí surge su estructura de orden.
El proyecto se organiza bajo dos estructuras: la primera, rocas artificiales como objetos-edificios verticales que organizan el programa en tres grandes bloques ( 1-biblioteca 2- centro comunitario y 3- centro cultural ); la segunda, como plataforma de donde se amaran las rocas-edificios. Esta, en la cubierta, sirve como plaza pública y mirador hacia la ciudad.
Se piensa en un paisaje de rocas, una red espacial con multiplicidad de conexiones para el encuentro. La fachada del edifico se plantea como una membrana compuesta por lajas de pizarra negra con 30% de oxido. Es así como la fachada actúa de manera autónoma, como textura; ya no es producto de una sustancia interna, ni producto de mecanismos de significación.
La imagen del edificio es variable y definida por los cambio de luz y de la posición del espectador debido a los giros y deformaciones de las lajas que conforman los pliegues. El objetivo final es crear AMBIENTES pedagógicos (te -matizaciones) en vez de arquitecturas; evolucionar de un sistema de organización abstracta a un sistema de relaciones de ambientes, en que los objetos no solo trabajan por disposición, si no que se crean a través de la interacción sistemas de ambientes (una maquina de percepciones) apostando por una secuencia de recorridos verticales y lineales, cambiantes y temáticos, aptos para la multiplicidad de acontecimientos. Cada torre-roca define una altura diferente para de esta manera albergar programas similares, con esto buscamos poder controlar cada una de las torres-roca y de esta forma dejar funcionar el edificio por afinidades y las 24 horas.
Se plantea un sistema estructural tradicional de concreto reforzado aporticado de lo cual se sostienen la lamas de la fachada. Cada modulo de contenedor es independiente estructuralmente de la plataforma, los módulos están compuestos una estructura aporticada, la plataforma se plantea en una retícula de columnas metálicas rellenas de concreto y un muro de contención en gavión de piedra y concreto en la parte posterior.
Se plantean pisos de vinilo en rollo de diferentes colores y figuras delimitando áreas pedagógicas. Láminas de cristal en sánduche con resina de color en el interior, (vidrio laminado) para marcar las zonas pedagógicas, enchapes en triplex. 4 mars Biblioteca funciona Arquitectura y la Biblioteconomía son dos áreas intimamente relacionadas en lo referente a la construcción de Bibliotecas con más capacidades, mejores condiciones de acceso, trabajo y movilidad, siendo capaz de preveer la evolución y espacio necesario para el crecimiento de las colecciones que contenga. Estas cuestiones no deben quedar indiferentes a ningún bibliotecario, de hecho existen una serie de aspectos a tener en cuenta al diseñar una biblioteca, como los que vamos a introducir a continuación. Tal es la importancia de este área que en Estados Unidos se organiza el premio AIA (American Institute of Architects) de Arquitectura específico para la Edificación de Bibliotecas, también patrocinado por la más conocida ALA (American Library Asociation)
1.- Factores de la Biblioteca:
Flexibilidad: Esta Funcionalidad se consigue con una gran superficie diáfana, que posibilita la redistribución de todo el mobiliario y la evolución física del fondo.
Funcionalidad: la Biblioteca se ha de extender en dos planos, vertical y horizontal, de aquí que sea necesaria una estrategia sobre los propios planos del edificio para establecer un crecimiento proporcionado, así como un sistema informatizado que calcule el espacio disponible y la evolución o crecimiento del fondo. Para ello se crea una Biblioteca Funcional cuando es capaz de ofrecer la mejor relación "superficie útil" por "metro cuadrado de solar disponible". Otros indicadores igual de importantes son los famosos metros cuadrados lineales en las estanterías respecto al total disponible; que a la postre puede ser comparado con la superficie útil total.
2.- Algunas Condiciones técnicas del edificio: Cimentación sólida uso de materiales ignífugos suelos y paredes isotérmicos. Estas características tienen como objetivo prevenir y salvaguardar en la medida de lo posible los fondos de la biblioteca en caso de incendio. También se recomienda la instalación de equipos de gas halón o extintores especiales, así como una base en el mobiliario que eleve la posición de los libros situados en la balda más cercana al suelo en más de 10 - 25 cm. Esta última medida está relacionada con las inundaciones que pudieran suceder así como con la deslocalización de las tuberías del edificio cercanas a cualquier parte del fondo librario, no estando empotradas bajo ningún concepto, para facilitar su reparación en caso de avería o la neutralización de fugas de forma rápida con abrazaderas especiales. 3.- Distribución del espacio en torno a 3 zonas:
AIA Architecture Awards
Arcadia University Landman Library, Glenside, Pa., by R.M. Kliment & Frances Halsband Architects, for Arcadia University
SM: Impresionante la iluminación y sencillez de esta biblioteca.
Austin E. Knowlton School of Architecture Library—The Ohio State University, Columbus, Ohio, by Mack Scogin Merrill Elam Architects with associate architect Wandel and Schnell Architects, for the Ohio State University Austin E. Knowlton School of Architecture
SM: Esta biblioteca parece más caótica, pero a tenor de su estructura parece que responde a un buen trabajo con las zonas de ruido. Da la sensación que está bien aislada del ruido.
Carnegie Library of Pittsburgh, Brookline, by Loysen + Kreuthmeier Architects, for the Carnegie Library of Pittsburgh
SM: Una de las intenciones que se pretenden conseguir con las bibliotecas, es un entorno cómodo, tanto, que en esta ocasión parece el salón de una casa, con sus butacas y sofas para la lectura.
The Georgia Archives, Morrow, Ga., by Hellmuth, Obata + Kassabaum, for the Development Authority of Clayton County
SM: Un ejemplo de conjugar naturaleza y bibliotecas, así como el empleo de grandes superficies acristaladas que permiten un aprovechamiento máximo de la luz natural. Harry Elkins Widener Memorial Library Renovation, Cambridge, Mass., by Einhorn Yaffee Prescott Architecture & Engineering PC, for Harvard UniversitySM: Típica Biblioteca Monumental, restaurada recientemente y que se caracteriza por una estructura clásica, con la sala de lectura ocupando el área central del edificio. Aunque da la sensación de que la entrada está demasiado cercana, lo que puede provocar un ruido moderado. Issaquah Public Library, Issaquah, Wash., by Bohlin Cywinski Jackson, for the King County Library SystemSM: Parecido al estilo loft, pero aplicado a una gran nave industrial reconvertida en biblioteca. Los Resultados son espectaculares. Salt Lake City Public Library, Salt Lake City, by VCBO Architecture LLC, with design architect Moshe Safdie and Associates, for the Salt Lake City Public LibrarySM: Ejemplo de macrobiblioteca que incluye un diseño moderno y un acabado excelente. Sí que es destacable que la zona de ruido no está bien cuidada, sólo hay que fijarse en las diversas entradas y zonas de trabajo (que aunque excelentemente iluminadas, tienen un ruido quizás redundante "Efecto Eco en espacios amplios y cerrados") Seattle Central Library, Seattle, by a joint venture of OMA/LMN (Office for Metropolitan Architecture and LMN Architects), for the Seattle Public LibrarySeattle Central Library, Seattle, by a joint venture of OMA/LMN (Office for Metropolitan Architecture and LMN Architects), for the Seattle Public Library 3 mars ZAHA --- NEW LANDPROYECTO INTERNACIONAL: NORDPARK CABLE RAILWAY (INNSBRUCK)ZAHA HADID ARCHITECTS
Zaha juega con hielo y congela el paisajeLas estaciones de tranvía que proyectó en Innsbruck remedan las formaciones glaciares y marcan un hito por su innovación tecnológica.porARIEL HENDLER. Nos inspiramos en las formas de las glaciaciones y los movimientos de las grandes masas heladas; en el lenguaje fluido de las formaciones naturales de hielo, como las caídas de agua congeladas". Así describe Zaha Hadid (el plural alude a su asociado Patrick Schumacher) la búsqueda formal que guió el proyecto para las cuatro estaciones de tranvía recién inauguradas en Innsbruck, en los Alpes austríacos; la ciudad tirolesa donde la arquitecta británica nacida en Bagdad ya cosechó elogios y distinciones por la vertiginosa plataforma de saltos de esquí del monte Bergisel. Las cuatro paradas del Hugerburgbahn (como lo llaman los vecinos) o Nordpark Cable Railway (en lengua global) responden a la premisa de "adaptación a las condiciones específicas de cada sitio, aunque compartiendo un mismo lenguaje aquitectónico", según asegura Zaha. Las estaciones se caracterizan por sus cubiertas livianas de vidrio de doble curvatura a modo de caparazones, con grandes voladizos y apoyadas con mínimos contactos sobre sus basamentos rectos de hormigón, lo cual, según Zaha, "produce el efecto visual de que estuvieran flotando". Pero, además, cada una tiene su propio contexto particular, que incluye topografía, altura, inclinación del terreno y flujos de circulación. El recorrido (que puede verse en filmaciones caseras en YouTube, buscando por Hungerburgbahn) se inicia en en el centro de la ciudad, en un entorno urbano y llano; cruza el río Inn por un puente colgante aferrado por cables de acero, también proyectado por Zaha, y luego asciende la ladera del monte Nordkette, al norte de la ciudad, hasta finalizar su recorrido en la villa Hungerburg, a 863 metros de altura y 286 metros por encima del punto de inicio. Desde allí se puede abordar un teleférico hasta la cima del monte Seegrube, a 2.300 metros de altura, de modo que, en total, toma apenas 20 minutos llegar desde la ciudad hasta la cumbre. Ante esta variedad de visuales y experiencias, las estaciones se ofrecen como un factor de continuidad, ajustándose a esos parámetros sin dejar de ser parte de una familia coherente de objetos. De este modo generan lo que Zaha denomina "un paisaje artificial" que acompaña al natural. Y, al mismo tiempo, cada cubierta describe, o mejor dicho, acompaña con un gesto sutil el flujo peatonal debajo de ella, ya sea en sentido horizontal a través de rampas y andenes, o vertical por escaleras fijas y mecánicas. Por caso, en la estación Löwenhaus, sobre la ribera del Inn, el flujo casi excluyentemente horizontal de circulación y la continuidad con el puente sobre el río es enfatizada por un voladizo que se estira hasta lo imposible para cubrir su basamento, doblándose hacia abajo como un mantel en los bordes de una mesa, o como los famosos "relojes derretidos" de Dalí. En tanto, en medio de la ladera de la montaña, la estación del Zoo Alpino, apoyada sobre una columna con escaleras y rematado por una cubierta convexa, parece una estaca clavada para sujetar aparejos de alpinismo. Empujar los límites. Para el arquitecto y crítico catalán Alberto Estévez, teórico de las "arquitecturas genéticas", esta obra, y en especial las cubiertas sin aristas, ángulos ni ninguna otra referencia geométrica reconocible, confirman la adhesión de Zaha al "organicismo digital", que según él constituye la primera vanguardia del siglo XXI. "Cada estación es un 'únicum', una forma orgánica única y continua en el que no hay oposición entre elementos soportantes y soportados, piezas verticales y horizontales, piel y estructura", explica. De hecho, las cubiertas de las cuatro estaciones de tranvía conforman a la vez el techo y la envolvente (por llamarla de algún modo), mientras que el concepto de "abertura" parece ajeno: es la propia forma la que se abre o cierra, total o parcialmente. Sin embargo, Estévez toma distancia respecto al simbolismo aludido por Zaha. "En realidad, en este diseño no hay mímseis. Lo que hay es un trabajo de abstracción formal que puede dar lugar a múltiples interpretaciones. Ella dijo que son formas del hielo porque están en medio de la nieve, pero si estuviera junto al mar, tal vez diría que son moluscos o valvas marinas", opina. De hecho, caminar debajo de cualquiera de las cubiertas vidriadas podría parecerse tanto a pasear por una gruta helada como a hacerlo por las entrañas de una ballena. Más allá de este detalle, Zaha coincide con que el proyecto supone "una contribución a la arquitectura diseñada y construida digitalmente", así como un "hito a nivel mundial para el uso de vidrios de doble curvatura en la construcción". Además, durante el corte oficial de cinta aseguró que debería ayudar a "empujar los límites de la tecnología aplicada al diseño y la construcción". Esto puede leerse como un elogio a la constructora Strabag, de Viena, cuyos profesionales trabajaron codo a codo con la arquitecta para plasmar sus ideas en la práctica. En especial, el uso de tecnologías propias de las industrias automotriz, aeronáutica y naval, donde son habituales las piezas "sin costuras", como las empleadas en este proyecto. DISEÑO
Philippe Starck es posiblemente el diseñador más famoso y revolucionario de los últimos años. Un genio creativo que lo ha hecho todo, desde un sacacorchos, un exprimidor de limones, hasta motos, coches, veleros, hoteles, casas, ropa y un sin número de bares, restaurantes y hoteles en las principales metrópolis culturales.
|
||||||
|
|